Los Juegos Olímpicos que serán celebrados en Beijing, son considerados por el gobierno chino como un triunfo para su diplomacia. Sin embargo, los incidentes y manifestaciones por la liberación del Tíbet han tranformado el triunfo en una profunda crisis. China intenta dar una imagen de país próspero, ordenado y en lento paso hacia un sistema democrático, pero las protestas del Tíbet han mostrado el peor lado del régimen chino: represión con resultado de cientos de muertes, censura de la prensa libre y a la libre circulación de la información. La presión internacional está dirigida a que China inicie un proceso de diálogo con el Dalai Lama, con el fin de mejorar la situación de los tibetanos. Sin embargo, esta estrategia internacional de presionar mediante los Juegos Olímpicos podría fracasar, por cuanto el pueblo chino (y no sólo su gobierno) están dispuestos a no ceder en este tema. La situación del Tíbet podría estancarse en vez de abrirse. Por tanto, ¿se debe presionar a China para que haya un diálogo con los tibetanos?.
Mauricio Fernández C.
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