El consumo de gas en la zona central de Chile es de dos millones de metros cúbicos. El gas es de procedencia Argentina, quién tiene serios problemas en captar inversiones en nuevos proyectos gasíferos que aumenten la producción. Por tanto, la posibilidad de un corte total de gas es inminente.
Metrogas posee dos plantas de gas propano-aire de respaldo, en Maipú y Estación Central. Ambas producen un millón de metros cúbicos de gas, es por esto que Metrogas a decidido instalar una nueva planta de gas en la comuna de Peñalolén. Esta planta producirá un millón de metros cúbicos de gas, suficientes para satisfacer las necesidades de sus clientes residenciales y comerciales.
Pero el proyecto tiene sus detractores: Los vecinos de Peñalolén, la Municipalidad de Peñalolén y la ONG Defendamos la Ciudad. Ellos contestan que la planta se instalará en la precordillera causando un serio daño al medio ambiente. Además, estaría instalada cerca de lugares habitados poniendo en peligro a las personas que viven colindantes a la planta.
El detonante de este conflicto es el fallo de la COREMA, mediante la aprobación del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), que permite la construcción de una planta de gas en Peñalolén.
El desarrollo social y el crecimiento económico no son incompatibles con el cuidado del medio ambiente, pero no estamos apelando a todo el conocimiento y tecnologías disponibles para buscar que estos componentes sean una unidad lógica y no una dicotomía irracional. A esto se suman la disposición de las empresas y el gobierno, que pasan a llevar a la comunidad local sin considerar su punto de vista ni sus modos de habitar.
MAURICIO FERNÁNDEZ C.


